En mi experiencia como alumna residente, me fue asignada una escuela en un barrio alejado
de la ciudad de Villa Ángela, Chaco. Sentí un poco de temor porque no es una
zona a la que estoy acostumbrada a transitar y no goza de buena fa.
Mi primera observación en la institución
fue luego de una práctica para el acto del 9 de Julio. Llegué y no había casi
nadie en la escuela y cuando comenzaron a llegar los docentes se quejaban del
mal comportamiento de los alumnos. Yo me sentí como “sapo de otro pozo”, y
pensaba que sería difícil mi práctica allí.
Al ingresar al aula, en un 2º año del
Polimodal, observé que eran 12 alumnas y no era tan desastroso como me lo había
imaginado. En lo que restaba de la hora, porque habían venido de ensayar para
el acto, la profesora les propuso que avancen con la guía de lectura que venían trabajando sobre
la novela “Los ojos del perro siberiano” de Antonio Sana Ana. Los vi trabajar
muy poco. No sabía si era porque quedaba poco tiempo de la hora para que
trabajen o si era un grupo que avanzaba muy lento. Me inclinaba a pensar más en
la segunda opción.
Durante
el período de observaciones realmente vi que el grupo iba muy lento me
preocupaba bastante. Cuando la profesora me contó que tenía una alumna
integrada con un pequeño retraso y debía adecuar los contenidos para ella,
comprendí porque iba tan lento el grupo
y me sentí en un problema: ¿cómo adecuaría mis clases para que todos aprendan?
La
profesora de curso me asignó planificar sobre el texto argumentativo lo
básico para que comprendan de manera
sencilla.
Después
de pensar y repensar en cómo motivar al grupo se me ocurrió buscar un video y producir un debate a
partir de una situación problema que ocurre en el video. Luego explicar las
características propias del género.
Al
momento de mostrarles el video que trababa de una persona no vidente que pedía
monedas en una vereda y decía “soy ciego, por favor ayúdeme” y la gente era
indiferente a su pedido. Una muchacha
que pasaba por allí vio lo que ocurría y
se detuvo a escribir en el cartel del señor y puso: “hoy es un hermoso día y no
puedo verlo”.
El efecto de esta frase fue rotundo, la gente colaboró muchísimo con
el hombre.
Los alumnos se sintieron muy conmovidos por
el video y comenzaron solos a debatir sobre la indiferencia de las personas con
los más necesitados. Yo solo tuve que encauzar sobre lo que tenía
planificado, que era acerca de la importancia de las palabras y lo que queremos
lograr con ellas. Luego expliqué las características del texto argumentativo y
les solicité que escriban uno, a partir del video que vieron.
Los
textos que produjeron fueron bastante buenos, tuvieron algunas falencias, pero
realmente me sentí a gusto porque el grupo se motivó con la estrategia que
había elegido. Más allá de haber aprobado la clase, me sentí plena porque los
alumnos comprendieron el tema, y es una de las mejores sensaciones que una
futura docente puede sentir.




