martes, 18 de agosto de 2015

La importancia de la motivación escolar

En mi experiencia como alumna residente, me fue asignada una escuela en un barrio alejado de la ciudad de Villa Ángela, Chaco. Sentí un poco de temor porque no es una zona a la que estoy acostumbrada a transitar y no goza de buena fa.
            Mi primera observación en la institución fue luego de una práctica para el acto del 9 de Julio. Llegué y no había casi nadie en la escuela y cuando comenzaron a llegar los docentes se quejaban del mal comportamiento de los alumnos. Yo me sentí como “sapo de otro pozo”, y pensaba que sería difícil mi práctica allí.

            Al ingresar al aula, en un 2º año del Polimodal, observé que eran 12 alumnas y no era tan desastroso como me lo había imaginado. En lo que restaba de la hora, porque habían venido de ensayar para el acto, la profesora les propuso que avancen con la  guía de lectura que venían trabajando sobre la novela “Los ojos del perro siberiano” de Antonio Sana Ana. Los vi trabajar muy poco. No sabía si era porque quedaba poco tiempo de la hora para que trabajen o si era un grupo que avanzaba muy lento. Me inclinaba a pensar más en la segunda opción. 
            Durante el período de observaciones realmente vi que el grupo iba muy lento me preocupaba bastante. Cuando la profesora me contó que tenía una alumna integrada con un pequeño retraso y debía adecuar los contenidos para ella, comprendí  porque iba tan lento el grupo y me sentí en un problema: ¿cómo adecuaría mis clases para que todos aprendan?
            La profesora de curso me asignó planificar sobre el texto argumentativo lo básico  para que comprendan de manera sencilla.
            Después de pensar y repensar en cómo motivar al grupo se me ocurrió buscar un video y producir un debate a partir de una situación problema que ocurre en el video. Luego explicar las características propias del género.
            Al momento de mostrarles el video que trababa de una persona no vidente que pedía monedas en una vereda y decía “soy ciego, por favor ayúdeme” y la gente era indiferente  a su pedido. Una muchacha que pasaba por allí  vio lo que ocurría y se detuvo a escribir en el cartel del señor y puso: “hoy es un hermoso día y no puedo verlo”.
El efecto de esta frase fue rotundo, la gente colaboró muchísimo con el hombre.
            Los alumnos se sintieron muy conmovidos por el video y comenzaron solos a debatir sobre la indiferencia de las personas con los más necesitados. Yo solo tuve que encauzar sobre lo que tenía planificado, que era acerca de la importancia de las palabras y lo que queremos lograr con ellas. Luego expliqué las características del texto argumentativo y les solicité que escriban uno, a partir del video que vieron.
            Los textos que produjeron fueron bastante buenos, tuvieron algunas falencias, pero realmente me sentí a gusto porque el grupo se motivó con la estrategia que había elegido. Más allá de haber aprobado la clase, me sentí plena porque los alumnos comprendieron el tema, y es una de las mejores sensaciones que una futura docente puede sentir.


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